Unsaid Things I: Capítulo 1
Cuando despertó, él sabía muy bien que debía irse de allí, pero no quería hacerlo, necesitaba tan solo este momento; no era necesario que durará para siempre, solo unos momentos bastaban, solo un rato más de esto. No quería desprenderse de sus brazos, no ahora que lo tenía a su lado. Se acurrucó más en su abrazo, sintiéndose cálido por dentro, feliz, tranquilo, pero inquieto por lo que sabía que pasara tarde o temprano. Volvió a cerrar los ojos, esperando que no fuese solo un sueño suyo, en una realidad en la cual ya no lo tenía junto a él. Al abrir los ojos, lo vio otra vez, aún durmiente, a su lado; con el rostro más calmo y angelical que pudiese existir. Se siente afortunado de poder observar su expresión por una última vez antes de irse.
Con toda la dulzura que pudo reunir le da un pequeño beso en la frente, se levanta de la cama con cuidado, intentando no despertarlo en el proceso. Se dirige a la ducha para asearse, baja a la cocina, después de revisar la hora decide prepararle algo antes de irse; deja la comida hecha en la cocina y una nota en la nevera. Tomando papel y lapicero se dispone a escribir algo para despedirse, pero nada llega a su mente, sabiendo que no le queda mucho tiempo no lo piensa mucho, escribe todo lo que viene a su cerebro cansado. Al sentirse satisfecho con lo escrito, lo firma con su nombre, se levanta de la silla del comedor con la carta en mano, la coloca en la mesita de la sala. Dirigiéndose a la puerta, se pone su chaqueta y se va de la casa sin decir nada. Dejando atrás algo que ama pero no puede llevarse consigo.
Trunks llega a la corporación cápsula, sabiendo muy bien que solo va a despedirse rápidamente de su madre, padre y amigos. Se toma una foto con un Gohan, a quien él asume que su madre obligó a ponerse un traje, y un pequeño sí mismo de un año que tiene la cara más amarga que se puede encontrar en un bebé; le recuerda a su padre, sonríe, siendo consciente del parecido propio con Vegeta. Le dan una copia de la foto, entra en la máquina del tiempo, mira a su familia, a sus amigos y recuerda a la persona que dejó durmiendo más temprano ese mismo día, se siente impotente por irse; sabe que debe hacerlo, tiene una madre en su tiempo que lo espera preocupada, tiene una tierra a la que volver. Con un nudo en la garganta, con promesas de un mejor futuro para su propia línea temporal, Trunks Brief abandona la actual línea del tiempo y regresa a la suya propia.
Sin saber que dejó atrás mucho más que un amor no olvidado.
Despierta sin sentir a nadie junto a él, la cama está vacía excepto por sí mismo y eso lo inquieta de sobremanera, ¿En donde estaba? Piensa que a lo mejor se despertó temprano y comenzó a hacer el desayuno para ambos, así que se levanta de la cama, se mira en el espejo hecho un desastre como sabe que es y se mueve al baño para darse una buena ducha. Recuerda brevemente lo ocurrido la noche anterior y se pone a pensar en eso, él solía ser posesivo y brusco a la hora de hacer lo suyo, pero ayer estuvo extrañamente suave y dulce en comparación con otras noches. Aunque bueno, tampoco es que no lo haya mordido y marcado hasta el cansancio. Después de vestirse, salió de la habitación esperando encontrar a su pareja con la comida ya lista para ambos, pero en cambio, no lo encontró en ninguna parte aún después de buscarlo hasta debajo de las rocas del campo cerca de su hogar.
Extrañado volvió a la casa, sin saber muy bien qué pensar ante su repentina desaparición, tal vez estaba en la casa de su madre, pero se le hizo raro que no lo despertara para decirle nada; la mayor parte del tiempo solía hacerlo para decirle que se iba a alguna parte para no hacerlo preocupar si no lo encontraba al despertar. Cuando entro a la cocina nuevamente, pensando en desayunar cereal, encontró en la nevera una notita:
“Amor, te hice el desayuno, o almuerzo, no estoy seguro a qué horas estarás leyendo mi nota; recuerda calentar todo en la estufa. Sabes que la salchicha no se lleva bien con el condenado microondas.— Trunks.
PD: en serio, ni se te ocurra meterlo al microondas”.
Bueno, al menos tenía algo de comer, se acercó a la mesa y encontró pancakes con salchicha y huevos revueltos, su estómago gruñó ante la vista de la comida y lo metió en una sartén, para por fin calentarlo en la estufa. Comió rápidamente toda la comida hecha, sintiéndose satisfecho luego de comerse lo que se comería una familia numerosa tomó rumbo afuera para poder entrenar un rato. Al encontrar el claro de siempre hizo un rápido calentamiento. Mientras entrenaba sintiéndose tranquilo recordó la nota de hoy, supuso que solo se le había olvidado decirle que saldría en la mañana y eso fue todo. En medio de lanzar una bola de energía lo suficientemente fuerte para romper lo que quisiera, su estómago se revolvió y quiso morir.
Esto era nuevo, casi siempre entrenaba su cuerpo con el estómago lleno, nunca había experimentado náusea alguna durante o después del entrenamiento. Corrió junto a un árbol cercano y vacío su estómago allí, tenía un mal sabor de boca y un mal presentimiento, su humor se fue en picada por eso. Por primera vez en el día se sintió preocupado. Volvió a casa y se centró en intentar meditar para dejar pasar las horas, pronto llegaría Trunks, él lo sabía, siempre llegaba a estas horas de la tarde. Pero no llegó y su cerebro hizo click con una posibilidad que no había pensado. ¿Lo habían abandonado? ¿A él? ¿A Broly? ¿Su pareja lo abandonó? Pero no, eso sería imposible, estaban enlazados, eso era hasta la muerte. Era lo menos probable. Entonces esperó, y esperó, durante minutos, horas, días… y nada. Nadie. Él no volvió a casa del todo.
¿Por qué? “¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?... ¿Por qué no vuelves…?” En medio de un estallido de ira desesperada, su hogar terminó destruido hasta los cimientos.
“Habías prometido no dejarme solo”.
Pero al final, no estaba realmente solo.

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